Qué es el agua infundida con vitaminas?

"Elixir de la Eterna Juventud (o cómo vendernos agua del grifo en una botilla chic)"😆😆😆

¿Cansado de ese agua... normal? Sí, esa que sale del grifo y te quita la sed sin más. Aburrida, ¿verdad? Adéntrate en la fascinante y ligeramente ridícula historia de cómo la humanidad, en su búsqueda incansable de soluciones a problemas que no existen, decidió que el H2O necesitaba un máster en nutrición. Descubre el "milagro" de pagar cinco euros por lo que esencialmente es un polvo multivitamínico disuelto en el líquido elemento. Porque hidratarse está bien, pero hidratarse con estilo y un toque de suplemento dietético innecesario es, claramente, mejor.

"Érase una vez, en un reino no muy, muy lejano (más bien en tu supermercado local), un líquido mágico y maravilloso. Este elixir, queridos míos, era tan transparente, tan insípido, tan... común, que la gente empezó a pasarlo por alto. ¿Agua? ¿Eso que beben las plantas y los pobres? ¡Por el amor de la eficiencia capitalista, no!

Así que los sabios hechiceros del marketing, reunidos en su torre de cristal y acero, lanzaron un hechizo poderosísimo. Un conjuro compuesto por palabras como 'wellness', 'detox', 'boost' y 'enriquecido'. Y he aquí que, como por arte de magia (y de un proceso industrial bastante sencillo), el agua... dejó de ser solo agua.

Nació el 'Agua Infundida con Vitaminas'. ¡Ta-chán!

Imaginen la escena: tú, ciudadano del siglo XXI, agotado de tanto existir. Llegas a casa después de un día duro de scroll infinito. Abres la nevera. Te enfrentas a una botella de agua normal, que solo promete evitar que te deshidrates y mueras, y a una botella con una etiqueta que parece diseñada por un arquitecto nórdico, que promete 'energía', 'claridad mental' y 'un sistema inmunológico de acero templado'. ¿Cuál eliges? Exacto. La que tiene los colores más bonitos.

Porque, seamos sinceros, ¿quién tiene tiempo para comer una naranja? ¡Qué esfuerzo tan primitivo! Pelarla, que te salpique el jugo... un fastidio. Es mucho más civilizado comprar agua a la que le han añadido un 10% de la dosis diaria de vitamina C, probablemente sintetizada en un laboratorio que parece la guarida de un villano de Bond.

¿Y en qué se diferencia de un zumo o de un refresco, se preguntarán? Ah, esa es la parte más brillante. Se diferencia en que te venden la idea de que es 'sano' sin el 'azúcar malo' de los zumos. Porque, claro, las vitaminas flotando en solitario en un líquido son puras y virtuosas. Es el equivalente nutricional a ponerle una corona a una patata y llamarla rey. Sigue siendo una patata, pero, ¡oh, qué bien queda en las fotos de Instagram!

Así que, la próxima vez que sostengas esa botella de diseño que cuesta lo mismo que un menú del día, recuerda la antigua y sabia tradición de: beber agua del grifo (si puedes) y comerte una maldita manzana.

Y vivieron hidratados, potencialmente con la orina más cara, pero sintiéndose tremendamente modernos. Fin."

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